martes, febrero 17, 2009

Conversaciones que nos llevan a otra parte


Me sorprende escuchar a personas que al conversar hacen coaching sin saber nada de la disciplina así llamada. Se evitan así aceptar ese nombre que algunos hemos terminado aceptando (me refiero a "coaching"). Claro, poniendo la lupa en la conversación, falta el cierre o subrayar esto o aquello, pero su discurrir tiene la misma naturaleza.

Me pasa en algunas escenas de película, en algunos párrafos de novelas. Me dan ganas de gritar como si estuviera dirigiendo un bingo: ¡Coooaching!.


Hoy ya no lo veo como una coincidencia, creo que toda buena conversación nos lleva a otra parte, nos descubre algo, nos inquieta, nos abre una oportunidad. Esa es la esencia del coaching: llevarnos a otra parte, desplazarnos. Por eso nuestro amigo francés Francoise Le Calvez encuentra una buena excusa para sacar ese chovinismo que se asigna a los franceses y que tenemos en tantos otros países, que le permite decir que Coaching viene de la palabra francesa coche que significa, como en nuestra lengua, carruaje tirado por caballos. Carruajes para transportar a las personas a otro barrio u otra ciudad.


Me imagino el efecto que tendría en las organizaciones que queremos cambiar si diseñáramos simples (¿Cómo digo simples si nuestras organizaciones suelen ser autistas?) programas de conversaciones. El día de la buena conversación en el que no haya que defenderse y convencer, sino decirse, preguntarse, indagar que pretendemos, que estamos buscando, que dificultades encontramos, que nos inquieta. Y que ese día fuese todos los días.

martes, febrero 03, 2009

Sobre el protagonismo y la Vida


He dejado pasar demasiado tiempo desde mi último post, no por falta de temas, reflexiones o conversaciones interesantes. Al revés, he llenado de notas esos blocs de los de antes, que aún guardo, sobre temas interesantes como el III Congreso de Coaching de Santiago, que fue realmente bueno, la presentación de Eduardo Olguín sobre la crisis del mundo en el que vivimos, la preparación de varios talleres de Gestión del Cambio que me han llevado a acercarme a algunas ideas que aparecen en las conversaciones que hay a mi alrededor. El encuentro con Illary Quinteros, Claudia Acevedo y Pablo Reyes para retomar la convergencia de "Coaching y Tecnología".

Ideas que han ido quedando sin reflejo en este blog porque simplemente hay temporadas de silencio. Yo las tengo y creo que es útil contactar con el propio silencio, dejar que lo que se quiere decir no sea dicho y esperar a ver si vuelve, si cobra sentido. Tal vez eso


Hoy al despertar, sin embargo, la escritura ha regresado tomada de la mano de Laura Vera, que ya tiene esa edad en la que las preguntas contienen la pureza y la curiosidad que constituyen el mundo primero. Preguntas a las que a veces respondemos con "No digas tonterías. ¿De dónde te has sacado eso?". Mi hija Arancha me lo contó por teléfono. No sé si es textual pero la idea es esta "¿Mamá nosotras somos nosotras o nos han hecho los chinos?"Arancha quiere saber a qué se refiere y ella divaga y defiende su sospecha en ese mar de concreciones en el que nos empeñamos en plasmar una idea. Quiere saber si su vida es real o es parte de una película que han hecho los chinos y las están viendo vivir-actuar sentados en su sillón chino junto a sus mesas chinas en un televisor de plasma.

Su maravillosa pregunta refleja toda la duda existencial que aún yo (su abuelo) tengo a los 58 años, lo que pregunta es ¿Somos nosotras o la invención de alguien? ¿Nosotras o el sueño de algún Dios? ¿Tiene nuestra vida autonomía o esta determinada? ¿Tengo responsabilidad en mi vida? ¿Y si soy un sueño soy un buen sueño o una pesadilla?


Cuando me lo cuenta Arancha no me río, al revés me quedo conmovido y no dejo de darle vueltas a una preocupación reciente: ¿Soy yo o soy un otro que se mete en mi cuerpo? ¿Y si soy yo porque hago cosas que yo no haría, que no apruebo, que no comparto?

Esta inquietud me lleva al liderazgo de la propia vida y recuerdo cuando escuché a Julio Olalla pronunciar por primera vez una frase que luego ha repetido. Preparábamos el primer Taller de Liderazgo que hicimos juntos, allá por 1.996 en el Hotel Carrera de Santiago. La frase fue "Cuando no estoy siguiendo mi Misión sigo la Misión de otro"

Laura está develando uno de los enigmas del ser humano. Sobre ese enigma versan muchas de las conversaciones de coaching. La pregunta con la que yo abordo ese momento es simple ¿Qué harías tú? y en lo tonal trato de subrayar el TÚ, de agrandar el TÚ, para que se entienda que lo que pregunto es ¿Qué harías tú si fueras tú? si no siguieras ese asfixiante guión de un rol, de una cultura, del deber ser, qué harías si fueras auténtico, si no estuvieras hecho por los chinos de turno.



Percibo que ese es un momento de impacto, de un aire dramático porque nos pone en contacto con algo ansiado: nuestro propio protagonismo, un protagonismo que cuesta, que duele, pero sin el que estamos siguiendo la Misión de otro.